Sobre la Comunicación

Jun 16, 2019 | PNL

1. A la hora de comunicarnos con los demás, ¿cuál es la parte más importante del mensaje?

Cuando nos comunicamos con los demás lo hacemos utilizando tres recursos de nuestra naturaleza humana, el cuerpo, la voz y el contenido verbal, siendo este último el tema del que se versa o se habla. (Me referiré con este discurso a las personas que ven, hablan y oyen; el lector podrá contemplar obviamente las conocidas excepciones humanas en cuanto a disponibilidad de estos recursos -invidentes, mudos y sordos-, quienes han demostrado que pueden perfectamente suplir sus carencias con otras maravillosas y admiradas habilidades y capacidades).

A su vez, estos tres elementos son los componentes del mensaje en la comunicación, entendiendo éste como la unidad de información en el proceso de la comunicación humana (el mensaje es a la comunicación humana lo que el byte a la comunicación virtual).

Dentro de esta unidad-mensaje, el reparto de presencia estructural es muy distinto:

al cuerpo se le atribuye un 55%

es decir a la postura corporal global, la respiración, los movimientos grandes, pequeños e incluso micro-movimientos de cualquier parte del cuerpo y su ubicación en el espacio: brazos, manos, piernas, pies, cara, ojos, boca, labios, nariz, respiración, etc.

a la voz el 38%

en ella podemos distinguir -como en cualquier sonido, lo que llamamos submodalidades: timbre, tono, volumen, intensidad, ritmo, musicalidad, articulación, velocidad…

y al contenido verbal tan solo el 7%.

Pero cuidado, el 100% lo suman los tres. En realidad, la clave de este asunto no estriba en cual de ellos es más importante, -y ahora ya, contesto a la pregunta-, si no que se trata de cual de los tres “se lleva” la mayor parte de nuestra atención consciente cuando nos comunicamos con los demás. Esto es algo muy común entre las personas, prestamos nuestros oídos sobre todo al contenido verbal mientras se nos “escapa” todo lo que dicen el cuerpo y la voz. Y las consecuencias de esto pueden llegar a ser muy graves.

2. ¿Cómo podemos aprender a comunicarnos mejor?

Cada uno de nosotros aprendimos ya en la niñez la mayor parte de las maneras útiles para comunicarnos; han funcionado como una tabla de salvación, sin embargo, nos encasillaron, nos “definieron” adquiriendo incluso categoría de identidad. Pero un rol de comunicación no es una identidad, es lo que es: algo aprendido. Y los humanos no somos lo que aprendemos. A nuestra identidad le concierne la capacidad de aprender, no lo que con esa capacidad aprendemos. De ahí, que ese rol que se construyó en nuestra infancia haya funcionado en muchos casos como una verdadera limitación, por creer que éramos y somos, nuestras maneras de comunicarnos. Lo primero y fundamental que podemos hacer para comunicarnos mejor es vencer ese obstáculo, concienciarnos de esto y ponernos en el camino de cambiar lo que hacemos, descubrir y, enriquecer nuestro aprendizaje y nuestra vida. Y en ese camino de aprendizaje, pronto descubriremos la tremenda importancia que tiene el prestar mucha más atención a los mensajes de esos otros dos componentes, el cuerpo y la voz, tanto de los demás como de uno mismo.

3. ¿Cuáles dirías que son las herramientas más útiles para la comunicación?

Herramientas hay muchas y variadas, pero de nada sirven sin una actitud adecuada. Actitud de respeto hacia las ideas, valores, opiniones y criterios de los demás. Silencio interior como medio de alcanzar una escucha profunda y de calidad. Atención y agudeza de percepción despierta, como llave de toda comunicación excelente que nos abre todo un universo de percepción de nosotros mismos y de los demás mientras nos comunicamos. En suma, abandono de esa cantinela de auto-expresión del yo, cambiándola por una actitud de tratar de comprender en profundidad el mundo del otro.

4. Si mejoráramos nuestra manera de comunicarnos ¿qué crees que conseguiríamos?

La lista puede ser interminable: ahorro de disgustos y sinsabores, ahorro de esfuerzo y de tiempo, mejores relaciones humanas, más momentos de felicidad… En resumen, mayor calidad de vida, que es directamente proporcional a la calidad con la que nos comunicamos.

5. ¿Crees que estas herramientas son aplicables a nuestro trabajo?

Son aplicables a todos y cada una de las parcelas de la vida. Quien diga lo contrario está “respaldado” por la ignorancia. Consideremos el hecho de que no existe la no comunicación. El proceso de la comunicación es como la respiración: omnipresente. Lo hagamos en soledad o en compañía, mientras estamos vivos, respiramos y nos comunicamos y el trabajo de cada día no es una excepción.

6. Resumiendo, ¿en qué nos puede ayudar la mejora de la comunicación?

Sin exagerar, a corto, medio y largo plazo, en conseguir un mundo mejor para todos.

Ángel Carcar (Gotzon)

Coach Personal (jubilado)

Master-trainer en PNL

Antiguo formador en Sadhana en el área de Coaching y Comunicación

Coaching Sistémico y Empresarial

Escritor

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