Del Interés de la Belleza en la Salud

Feb 17, 2020 | Relajación

Desde el lugar de mirada de artista, con el que me toca vivir, la presencia de la Belleza en mi entorno es tan necesaria, como cualquier otro tipo de nutrición. Su ausencia va sembrando en mi un ambiente de carencia que va propiciando una buena dosis de desgana y desmotivación. De esta experiencia, ni buscada ni elegida, deduzco que uno de los valores reales de la existencia de artistas dedicados a la Belleza tiene que ver con su tarea recordatoria de la importancia Real de buscar rodearse de Ella. Y esta es una de las razones por la que muchas de mis piezas están formando parte del ambiente de Sadhana.

Diría que la Belleza es el resultado de un encuentro manifiesto entre materiales cargado de intención amorosa, procedente del artista y, en muchos casos en las obras que podemos apreciar en Sadhana, de la imagen usada para la realización de la pieza. Tenemos el primer ejemplo, al entrar a la izquierda, colgado sobre los libros, la imagen creada por Ibn Arabi con la que describió el hecho de la creación como interrelación de círculos generando círculos desde un centro generatriz que denominó Presencia. Esta pieza de maneras diferentes nos está susurrando y recordado que es desde la Presencia que todo acontece, que si nos detenemos a reconocer su lugar, es desde este que podemos distinguir el recorrido de la creación de la experiencia vivida, como si de un mapa estuviéramos desplegando sus partes, para recordar el camino de vuelta a la presencia siempre activa, nuestro centro de Vida Real origen y destino de nuestras experiencias.

Justo antes que esta pieza, a la que he titulado El que Origina, está una pieza que nació como homenaje a la maravilla que acompaña el descubrimiento de que todas las tradiciones tienen un origen común, de que en el fondo todas son una misma intención, un mismo mensaje. Colocando dos diseños significativos de la tradición persa y la tibetana, surge esta imagen que nos muestra esa unicidad coherente, armoniosa y bella. Quizá Bella por coherente y armoniosa.

Llegando al mostrador de Sadhana tenemos el móvil de los pájaros, un guiño al estar en compañía, en buena compañía, en dirección a donde la vida nos lleve. Y a su lado la pieza que he llamado El Viviente que desvela la estructura geométrica respirando escondida dentro de la estructura vegetal. La forma, sea cual sea, se enraíza en estructuras geométricas que se manifiesta ya en la estructura molecular de la materia que vemos. Cuentan los que saben que el universo está compuesto de los mismos elementos tanto aquí en lo conocido como más allá, en el universo desconocido. Que la base de la vida es relación y comunicación que se representa geométricamente: delante, atrás, arriba, abajo…. son lugares susceptibles de ser representados por puntos y líneas que nos sugieren y cuentan relaciones, comunicación entre espacios…adentro, afuera… Es por esta condición que podemos utilizar la imagen como una lectura de un mensaje descrito para un recorrido que es más interior que estético. Y, este detenernos a escuchar lo que la pieza nos sugiere, es lo que le da su verdadero valor, que resulta ser meditativo. Permite que nos interesemos por nuestro interior, que es el camino que en Sadhana recorremos juntos. Esta es su más esencial cualidad terapéutica.

Y así en todas las piezas que acompañan en sus paredes.

Quiero destacar una que normalmente está en la sala grande, en la pared de la izquierda al entrar, a la que llamo El Uno. En dorados, un círculo, dentro de otro círculo que acoge un cuadrado, dentro de otro cuadrado, que arropa otro círculo de azul intenso. Hablemos del color. Cuenta la tradición que el color representa estados internos, que resuenan con sintonías diferentes en relación a la existencia. Así el rojo representa al fuego, el verde a la tierra, el azul oscuro al agua… cada cultura decide y tiene su configuración, ya que es al fin y al cabo un lenguaje de términos dijéramos personales. De hecho, cada uno de nosotros podemos elegir nuestro particular abecedario,crear nuestro propio lenguaje formal, con nuestras imagenes y sonidos, perfumes y sabores, para contar nuestras historias, ya que son nuestra experiencia de vida más o menos secreta. De echo lo hacemos, sin saber que lo hacemos, al elegir nuestra ropa, nuestros gustos culinarios… la Vida la experimentamos desde una limitada capacidad de darnos cuenta pero una enorme parte de nosotros si sabe, si reconoce y elige lo mejor para nuestra existencia. Estamos diseñados así, para la Vida, de manera que nos amoldemos a sus leyes para poder sobrevivir. De hecho, cada uno de nosotros podemos elegir nuestro particular abecedario,crear nuestro propio lenguaje formal, con nuestras imágenes y sonidos, perfumes y sabores, para contar nuestras historias, ya que son nuestra experiencia de vida más o menos secreta. De hecho lo hacemos, sin saber que lo hacemos, al elegir nuestra ropa, nuestros gustos culinarios… la Vida la experimentamos desde una limitada capacidad de darnos cuenta pero una enorme parte de nosotros sí sabe, sí reconoce y elige lo mejor para nuestra existencia. Estamos diseñados así, para la Vida, de manera que nos amoldemos a sus leyes para poder sobrevivir.

Con todo, la elección del dorado nació de mi conexión con los Iconos Bizantinos, estudiando su origen leí que el oro es una representación arcaica de lo divino. En la antigüedad lejana de nuestra cultura solo podía usarse el oro para asuntos de “alto nivel anímico”: religión y realeza. Asuntos que conciernen íntima y profundamente a la vida en sociedad. Su color dorado era pues para las imágenes que representaban lo que llamo “trascendente”. Aquello que va mas allá y más acá de nuestra cotidianidad, el silencio que subyace a todo estruendo. La estructura que dibuja cualquier experiencia, siendo como son todas, viajes del alma donde aprendemos la Vida. Así que hice del pan de oro mi aliado, mi continuo presente vibrando en divino, estimulando desde el centro, al centro del único movimiento que es la Vida, que represento en esta pieza naciente en azul intenso, como gestándose, desde siempre en el centro.

Sabemos que la Vida no nos necesita, somos nosotros los necesitados de Ella. Del mismo modo que los peces al océano, le pertenecemos. Mirarla, escucharla, describirla, expresarla es un modo vivencial de Gratitud hacia esta Realidad  y es desde esta sintonía que la salud arraiga y florece porque la Vida es Salud, la salud que todos anhelamos….

Eloísa Torres

Profesora Chi Kung

Formación de Chi-kung con Ives Requena.

Formación de Tai Chi Yang con la Dra. Pei Fang.

Tao de la Voz con Stephen Cheng.

Método Hua Gong de Qi Gong con el maestro Zhixing Wang.

conoce más sobre el trabajo artístico de Eloísa en su página web

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